martes, 2 de diciembre de 2008

Abelardo Castillo


...La novela da espacio para contar hechos, contar lo que sienten los personajes, dar una visión del mundo..En el cuento nada de eso importa: hay que encontrar la palabra justa en el momento justo.... En el cuento hay algo que ya sucedió y toda dispersión conspira contra su belleza. En el cuento el final es esencial y el cuentista no puede dispersarse en cosas que no hacen a la anécdota central. Cuando un hombre se cae en la calle, el novelista piensa "de dónde vino", "qué va a hacer cuando se levante". El cuentista lo único que piensa es "¿por qué se cayó?". Son actitudes inversas frente a la realidad. Uno se pregunta ¿por qué pasó? y el otro ¿qué va a pasar?

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